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Alimentación, diabetes y obesidad, la tormenta perfecta de la dieta personalizada

julio 14, 2020


La alimentación en los últimos años ha mejorado en muchos aspectos -como en la riqueza de alimentos que encontramos en cualquier temporada del año-, pero también ha cambiado para mal en otros, por ejemplo, en la abundancia de productos que nos aportan muchas calorías, grasas y azúcares, alimentos procesados con alta densidad calórica y otros que pueden contener los llamados disruptores endocrinos, que son componentes añadidos (ingredientes potenciadores o aditivos) que se comportan como estrógenos débiles. Todo ello contribuye a que la obesidad y la diabetes no dejen de aumentar en nuestro país de manera alarmante.

En este sentido, la dieta mediterránea es la ideal para mantenernos en el peso deseado. Y esto es así porque es la dieta más completa, la que nos aporta todos los nutrientes necesarios para llevar una alimentación saludable y con la que, además, disfrutaremos de la comida que, al fin y al cabo, es uno de los placeres de la vida al que no tenemos por qué renunciar si seguimos unos hábitos sensatos y respetuosos con nosotros mismos.

Los beneficios de los componentes de la dieta mediterránea se potencian y es el patrón que ha demostrado sus efectos saludables

Son muchos los estudios que han demostrado que la dieta mediterránea aleja la diabetes, e incluso se ha podido ‘diseccionar’ la contribución de muchos de sus componentes: fibra, antioxidantes presentes en frutas, verduras y hortalizas, la proteína y ácidos grasos del pescado, el aporte en micronutrientes y ácidos grasos omega 3 de los frutos secos, el valor de la legumbre, la excelencia del aceite de oliva virgen extra, y la importancia de moderar la carne roja, los cárnicos derivados y los alimentos procesados.

Patrón mediterráneo personalizado antimodas

Los beneficios de sus componentes no se suman, sino que se potencian, de manera que es el patrón completo de dieta mediterránea el que ha demostrado de manera incuestionable a través de numerosos estudios como el Predimed su efecto en la prevención del riesgo cardiovascular, la diabetes, la obesidad, la dislipemia, el síndrome metabólico y hasta algunos tipos de cáncer, la depresión y algunas alteraciones cognitivas, lo que la ha posicionado a nivel mundial como el modelo incuestionable para la prevención y el tratamiento de muchas enfermedades como la diabetes, y para disminuir la mortalidad por todas las causas.

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Una vez establecido este patrón, la alimentación debe ajustarse a cada persona con diabetes, a su momento vital y a la presencia de otras enfermedades asociadas o complicaciones. No tiene nada que ver el planteamiento dietético de un joven diabético tipo 1 con el de una persona adulta con sobrepeso, obesidad y diabetes tipo 2. Por eso es muy importante adiestrar en un ‘conocimiento instrumental’ sobre los alimentos y su aporte en macronutrientes, y así ajustar el patrón mediterráneo a cada situación, dejando la libertad de elección entre los diferentes alimentos similares. Un ejemplo de este planteamiento es la ‘dieta por intercambios’.

Los últimos años hemos visto proliferar algunos mitos y modas en el tratamiento nutricional de la diabetes. Periódicamente aparece un ‘alimento sobrenatural’ que mejora todo en la diabetes: por ejemplo stevia, bayas de goji, el trigo sarraceno, la avena o los ‘superalimentos’. En este último caso no se trataría de un bulo, sino, tal como recomienda la Asociación Americana de Diabetes y la Sociedad Española de Diabetes, de alimentos muy interesantes para incorporar a los menús de una persona con diabetes, como legumbres, frutos secos (especialmente la nuez), pescado azul, cereales integrales, tomates y lácteos fermentados descremados por su alto contenido en elementos nutricionales que escasean en otros alimentos (calcio, magnesio, fibra , omega 3, vitaminas y pre y probióticos).

Ofertas mágicas

Y por otro lado, hacia personas con diabetes y obesidad, proliferan las ofertas ‘mágicas’ para perder peso de forma rápida, en miles de variantes: dieta cetogénica, productos proteicos, dietas de solo un alimento, dietas sin hidratos de carbono, que la mayoría de las veces provocan un efecto rebote, una mala nutrición y un empeoramiento del problema de base que asocia diabetes y obesidad, junto a una adaptación metabólica que favorece el ulterior almacenamiento de grasa.

La dieta mediterránea hipocalórica se está demostrando en el estudio Predimed Plus como eficaz para la pérdida de peso y de grasa en personas con síndrome metabólico. Porque adelgazar es reducir grasa y mantener la pérdida de esos kilos en el tiempo, y eso no se logra casi dejando de comer o prescindiendo de los hidratos de carbono. Se trata de malas prácticas que perjudican al paciente. Por otro lado, estas dietas provocan alteraciones emocionales.

Foto: Unsplash/@yunmai.
Foto: Unsplash/@yunmai.

Por último, a partir de los hallazgos consistentes en investigación básica que relacionan el ayuno, la longevidad y algunas mejoras metabólicas, se está estudiando el ayuno intermitente como una variante de dieta hipocalórica en humanos. En diabetes está poco estudiada, existiendo muy pocos trabajos aleatorizados comparando la estrategia convencional con la alimentación intermitente. Sin embargo, y siempre manteniendo el aporte de alimentos que componen una dieta mediterránea, el ayuno intermitente favorecería el llamado switch metabólico, que consiste en un incremento de la oxidación de la grasa, formación de cuerpos cetónicos y que, por mecanismos complejos, potenciaría los procesos de reparación y limpieza celular. Nuestro grupo está estudiando esta modalidad en personas diabéticas y no diabéticas

Con todo, conviene recordar que la única alimentación adecuada es aquella que se adapta a la persona, su enfermedad, su situación vital y mantiene la suficiencia nutricional. Debe siempre plantearse por un profesional experto que instruya a la persona para que sea libre y tome las decisiones en el día a día, igual que se le adiestra en otros aspectos de su tratamiento.

Clotilde Vázquez Martínez es nutricionista jefa del Departamento de Endocrinología y Nutrición del Hospital Fundación Jiménez Díaz. Además es investigadora del CIBEROBN, Instituto de Salud Carlos III y del Estudio Predimed Plus y directora médica de Medicadiet

 

 



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