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La importancia de una buena nutrición y sus efectos sobre el sistema inmune

septiembre 29, 2020


Es bien conocido que una pobre alimentación conlleva a un mayor riesgo de contraer enfermedades; sin embargo, para que ésta se lleve a cabo con normalidad, se requiere un nivel adecuado de nutrientes en el organismo y una buena disponibilidad de los mismos.

Por redacción MiamiDiario

La doctora Jennifer Shyu, oriunda de Colombia, nos escribe el siguiente texto para brindar la mejor y más profesional información sobre la importancia de una buena alimentación, más que necesaria en estos tiempos de pandemia por el nuevo coronavirus.

El sistema inmunitario es complejo y los elementos que lo integran participan en numerosas funciones de forma integrada con otros sistemas del organismo. En la protección frente agentes extraños una primera línea de defensa la constituyen las barreras físicas y químicas, como lo son la piel y la mucosa, sus secreciones y la flora autóctona protectora. Una vez se atraviesa esta primera barrera, el sistema inmunitario pone en marcha mecanismos de defensas que se dividen en dos tipos de respuesta: respuesta inmune innata y respuesta inmune adaptativa.

Efecto de los nutrientes sobre el sistema inmune

El sistema inmune trabaja de forma eficiente y adecuada cuando una persona está sana y bien nutrida. Una situación de carencia a nivel nutricional va a desencadenar un problema en los mecanismos de protección, de manera que piel y mucosa se pueden ver afectadas en pacientes desnutridos, disminuyendo su funcionalidad y efectividad. Por otra parte, existen nutrientes específicos que tienen un papel relevante dentro del sistema inmune, y que pueden pasar a ser esenciales en las personas que padecen determinados problemas de salud.

Las vitaminas, minerales y los elementos traza (cobre, zinc, hierro, selenio entre otros) ejercen un papel importante como cofactores de muchas vidas metabólicas y se consideran esenciales para la integridad y el perfecto funcionamiento del sistema inmune. Algunos micronutrientes como la vitamina A, ácido fólico, vitamina B6, vitamina B12, vitamina C, vitamina E, hierro, zinc, cobre y selenio, ejercen efectos inmunomoduladores e influyen en la susceptibilidad del huésped a sufrir infecciones.

Vitamina A: Necesaria para la formación de anticuerpos que interviene en el mantenimiento de piel, ojos, sistema digestivo y genitourinario. La podemos encontrar en alimentos como zanahoria, albaricoque, espinaca, calabaza, boniato, pimentón, perejil, huevos y más.
Vitamina D: Regula la función inmunitaria por su papel en la producción de proteínas antibacterianas. Esta vitamina se encuentra en los pescados azules, los huevos, las setas entre otros.
Vitamina E: Esta vitamina tiene una función antioxidante y además su función específica es incrementar la actividad de los linfocitos T, protegiendo las membranas celulares. La encontramos en los aceites como el de soja, en los cacahuetes, maíz, los frutos secos, germen de trigo, etc.
Vitamina C: Además de ser antioxidante, regula la respuesta inmunitaria y estimula las funciones de los leucocitos. La encontramos en el perejil, pimientos, coles de bruselas, kiwi, papaya, fresas, limón.
Cobre: Mineral implicado en la respuesta inmune innata. Los alimentos más ricos en cobre son las legumbres, los cereales integrales, el cacao, las nueces, pasas, ciruelas pasas, sésamo y los pistachos.
Selenio: Tiene funciones antioxidantes y contribuye a la función inmunitaria, pero en exceso puede tener un efecto pro-inflamatorio, por lo que en caso de suplementación se debe modular correctamente la dosificación. Lo podemos encontrar de forma natural en las nueces, cereales integrales, mariscos y pescados.
Hierro: Participa en la producción de linfocitos T y forma parte de enzimas antioxidantes, pero también genera especies reactivas de oxígeno que participa en la oxidación. Es importante siempre ajustar esta cantidad utilizada en los suplementos. Los alimentos más ricos en hierro son los moluscos como almejas y mejillones, carnes y vegetales como la soja y otras legumbres, frutos secos y sésamo.

Sistema inmune tracto grastrointestinal

Un aspecto importante es la respuesta del sistema inmune intestinal que se activa frente  agentes infecciosos y es capaz de diferenciar entre agentes peligroso e inocuos.

El sistema inmune intestinal, conocido como tejido linfoide, se encarga de procesar aquellos antígenos que interactúan con la mucosa intestinal y de diseminar la respuesta inmunitaria. Nuestro organismo dispone de diferentes mecanismos de defensa contra agentes infecciosos.

La primera barrera es la fisico-química y la segunda el sistema linfoide. La barrera física está formada por la piel y las mucosas íntegras, mientras que por otro lado la química la constituyen ciertas enzimas y el pH ácido de las secreciones gástricas.

El sistema linfoide esta integrado por una estructura mas compleja donde encontramos la médula ósea, el bazo, timo y los ganglios linfáticos. Parte del tejido se ubica en la entrada principal de la mucosa gastrointestinal, denominándose tejido linfoide asociado a las mucosas.

Entre ellos el que adquiere mayor importancia a nivel nutricional es el tejido linfoide asociado al intestino.

Por último, siempre hay que tener en cuenta que antes de empezar un plan de alimentación debemos tener claras nuestras necesidades. Es importante consultar con un especialista para tener apoyo sobre que cantidades deberíamos consumir de cada alimento. Cada vez más nos encontramos con ingesta inadecuada, tanto por exceso como por defecto y que no se adecuan a las recomendaciones nutricionales.

Doctora Jennifer Shyu, la puedes encontrar en sus redes sociales en Facebook Instagram

Con información de Nota de Prensa

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