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La nutrición, clave en la lucha contra el cáncer

septiembre 24, 2020


A medida que se va avanzando en el conocimiento de la enfermedad y en su tratamiento, los médicos y científicos van incorporando parte de estos avances en la rutina cotidiana de sus pacientes. Uno de los elementos que ahora se considera esencial es el de la nutrición, ya que argumentan los especialistas que una buena alimentación ayuda a soportar mejor los tratamientos y también a optimizar sus efectos sobre los pacientes. En este caso, una buena alimentación implica comer y beber las cantidades necesarias de alimentos y líquidos que hagan llegar a nuestro cuerpo la cantidad adecuada de nutrientes que el cuerpo necesita, como proteínas, vitaminas, minerales, carbohidratos o agua, entre otros).





Los buenos hábitos de alimentación son importantes durante el tratamiento del cáncer y posteriormente. La planificación nutricional contribuye a mantener un buen estado de salud general para ayudar a los enfermos de cáncer a soportar de la mejor manera posible el tratamiento. Es importante contar con ayuda profesional y, por tanto, confiar en un nutricionista para que diseñe las pautas a seguir para cada enfermo en función de los síntomas y de las características propias de cada caso.

A continuación detallamos pautas generales para cada uno de los síntomas más comunes:


Pérdida de apetito





– Es importante consumir alimentos ricos en proteínas como legumbres, lácteos, carne, aves, huevos, pescados y embutidos.

– Es conveniente cuidar especialmente el desayuno, ya que es la primera comida del día, y que sea rica en proteínas. 

– Es bueno beber pequeñas cantidades frecuentemente a lo largo del día.

– Intentar comer los alimentos favoritos de cada persona si forman parte de los indicados por el nutricionista.

Una metáfora del riesgo que destaca el peligro de ciertos alimentos que pueden estar asociados con tumores malignos
Una metáfora del riesgo que destaca el peligro de ciertos alimentos que pueden estar asociados con tumores malignos
(Shutterstock)









Mareos y náuseas





– Hay que intentar elegir comidas que gusten al paciente para que sea más fácil su ingesta.

– Evitar las comidas pesadas

– Primar alimentos sencillos de comer como tostadas de pan, galletas simples o yogures.

– Evitar las bebidas muy frías y tomarlas en pequeñas dosis.

– Las comidas deben estructurarse en pequeñas dosis de cuatro o cinco platos diferentes. Hay que evitar platos muy pesados.

– Mantener diariamente con disciplina el horario de las tres comidas principales.


Vómitos





– Cuando el vómito ya ha cesado es conveniente beber agua en pequeños sorbos.

– Es mucho mejor tomar varios platos pequeños que uno grande.

– Tomar medicinas para prevenir los vómitos.


Boca seca





– Ayuda mucho elegir alimentos blandos y húmedos.

– Evitar bebidas alcohólicas.

– Masticar chicle.

– Beber agua frecuentemente.


Dificultad para tragar alimentos





– Tomar líquidos con frecuencia.

– Comer sopas y cremas.

– Comer lentamente y masticar bien los alimentos.

– Evitar el alcohol y las comidas picantes.

Alimentos que contienen antocianinas y antioxidantes: remolacha, arándano, arándano, cebolla roja, granada, ...
Alimentos que contienen antocianinas y antioxidantes: remolacha, arándano, arándano, cebolla roja, granada, …
(Shutterstock)









Sobrepeso





– Seguir una dieta rica en frutas, legumbres y verduras.

– Evitar alimentos fritos y con mucha grasa.

– Dividir la alimentación en cinco o seis comidas ligeras al día.

– Reducir la sal y el azúcar.







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