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La nutrición eficiente de cultivos ayuda a producir con limitaciones de agua

octubre 20, 2020


Sabemos que en gran parte del área agrícola, la oferta de nutrientes de los suelos, limita los rendimientos y que las brechas de producción se incrementan dependiendo de las estrategias de nutrición aplicadas.

Este año, además, transitamos una condición de amplia escasez hídrica que redobla los interrogantes sobre las estrategias de fertilización a emplear. Abundan las experiencias en sistemas de producción de secano en regiones con frecuentes limitaciones hídricas que nos ayudan a valorar los beneficios de la nutrición balanceada sobre la eficiencia en el uso del agua. 

La incorporación de nutrientes en las plantas es mayormente desde el agua del suelo y a través de las raíces. Estos elementos tienen roles en el funcionamiento de las plantas que se manifiestan en la formación de estructuras tanto vegetativas como reproductivas. Una vez decidida la siembra de los cultivos, y superado el consumo de los nutrientes en las reservas de las semillas, el normal y continuo abastecimiento de elementos es un factor clave a cuidar para el adecuado uso del agua redundando en el crecimiento y formación del rendimiento de los cultivos. En condiciones adecuadas de nutrición con fósforo, el crecimiento inicial es más activo, mejorando la instalación de cultivos con sistemas de raíces con mayor exploración del suelo y así lograr mejor captación del agua. Además, en soja, al lograr adecuada nutrición con fósforo y aumentar su crecimiento, mejoran las condiciones para formar nódulos y la eficiencia de nutrición nitrogenada por fijación biológica. Entre otros elementos, el zinc permite la ejecución normal de procesos fisiológicos durante la formación de estructuras productivas y mejoran la eficiencia de uso no solo del agua sino de otros nutrientes aplicados. El aporte suficiente de nitrógeno hace que la eficiencia de intercepción y uso de la radiación aumenten logrando mayor actividad fotosintética y formación de biomasa.

Las necesidades de nutrientes son proporcionales al crecimiento de los cultivos. En la medida que su disponibilidad es insuficiente se limitan los procesos de formación del rendimiento y se reduce la eficiencia de uso de recursos que se encuentran disponibles en mayor cantidad. Es por esto por lo que al plantear estrategias de manejo de cultivos en condiciones de restricción hídrica, el momento y la dosis de aplicación de nutrientes resultan críticas y directamente ligadas a los resultados de la práctica. Para alcanzar una alta eficiencia de aprovechamiento de estos nutrientes es importante atender el momento y la ubicación correcta de los fertilizantes tal de facilitar su incorporación oportuna en las plantas. Hoy disponemos de diversas presentaciones de fertilizantes que combinan diferentes nutrientes en su composición o están formulados aditivos que mejoran su disponibilidad para las plantas.

Las lluvias, además de su contribución al funcionamiento de las plantas, son necesarias para la incorporación de los nutrientes cuando son aplicados en la superficie de los suelos. En contextos de restricciones hídricas es indispensable el planteo correcto y anticipado de la fertilización. Lo vimos en el manejo de trigo durante este año en las regiones con limitaciones en las precipitaciones hacia el fin del invierno. Lotes fertilizados temprano lograron acceder a los nutrientes en sincronía con su demanda y no solo muestran un activo crecimiento, sino que toleraron mejor las bajas temperaturas. En cambio, en los que se esperó al macollaje para fertilizar, la incorporación fue prácticamente nula o tardía sin aportar significativamente al crecimiento.

En la campaña de gruesa que se inicia, la eficiencia productiva se sustenta en sembrar en suelos con adecuada reserva hídrica y acompañar el crecimiento de los cultivos sin limitar su nutrición.  

En el inicio de maíz son importantes los aportes de base con fósforo y zinc para que las raíces crezcan activamente y exploren el suelo. Para el manejo de los aportes de nitrógeno en maíz el momento para lograr la incorporación del nutriente se extiende desde el inicio del cultivo hasta las primeras ocho o diez hojas. Las aplicaciones superficiales se incorporan en el suelo con las lluvias, en las actuales condiciones agrometeorológicas es importante considerar que los fertilizantes dispongan de formulaciones acondicionadas para mitigar los riesgos de pérdida del nitrógeno. Con estas combinaciones se potencia los resultados en especial, con las nuevas formulaciones que actúan disminuyendo el efecto de las tres formas de pérdidas del nitrógeno.

En el caso de soja, su nutrición nitrogenada es mayormente provista desde el aire por eso es muy importante inocular, recordando que las diversas formulaciones disponibles en el mercado se ajustan a los diferentes modos de manejar las semillas tratadas y su siembra, existiendo alternativas que mejoran la fijación biológica por la incorporación de moléculas que hacen más eficiente el proceso. Es crítico lograr un crecimiento activo de soja desde su inicio y para tal propósito es conveniente fertilizar con fósforo, aumentando el aporte por el tratamiento del fertilizante acondicionados con formulaciones que aumentan la disponibilidad del fósforo aportado, en lotes deficientes y siembras tempranas. Con cantidades adecuadas de este elemento el cultivo logra una rápida implantación, crecimiento de las raíces y mejorando su tolerancia a momentos de limitaciones hídricas. La nutrición balanceada de soja explica una mayor producción por milímetro de agua transpirada por el cultivo.

La escasez hídrica es un factor común en la producción de secano y define la capacidad de crecimiento de las plantas y su acceso e incorporación de nutrientes. De la misma manera que el proceso biológico de crecimiento de los cultivos es limitado por el agua disponible se restringen diversos procesos biogeoquímicos ligados a la disponibilidad de nutrientes. Por lo tanto, al decidir producir un cultivo en escenarios de restricción hídrica, el aporte estratégico de nutrientes contribuye a mejorar el crecimiento y los factores formadores del rendimiento de los cultivos. La dosis para aplicar tiene que acompañar, y no limitar, el crecimiento esperado para el cultivo. Disponemos de diversas formulaciones que junto con el adecuado momento y ubicación de fertilizantes contribuyen directamente a mejorar la eficiencia de producir. Estas estrategias se complementan y no son sustitutivas. 

La nutrición adecuada de los cultivos no aumenta el consumo de agua, sino que incrementa su eficiencia para crecer, por lo que al limitar la fertilización, está en riesgo la formación del rendimiento. En condiciones de escasez de agua la correcta implementación de las diversas recomendaciones para el manejo adecuado de nutrientes ayuda a mejorar los resultados de producción.

Por: Martín Díaz-Zorita, DZD Agro y Facultad de Agronomía (Universidad Nacional de La Pampa)

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