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las noticias falsas y la división científica

octubre 10, 2020


Son cientos de miles de millones de páginas que explican en ocasiones diferentes propiedades de un alimento contradiciéndose a veces entre sí. También sobre las dietas, los resultados de diferentes estudios, los mejores hábitos de consumo y las recomendaciones nutricionales.

Hubo un tiempo en el que la red reventó de contenidos sobre nutrición, salud y consumo. Aunque las páginas web han evolucionado y muchas de las primitivas quedaron obsoletas, su legado impregnó a otras y se perpetuaron, resistiendo el paso del tiempo lejos de las olvidadas hemerotecas.

Su volumen en la web es mastodóntico, sin contar las redes sociales y los ‘influencers’, que trasladan mensajes erróneos a sus seguidores, a veces por ignorancia, otras por colusión con los propios fabricantes.

«El 50% de los consumidores cambia sus pautas
de compra y de consumo en base a la información
que recibe, sea ésta veraz o falsa»

Según explica Ricardo Migueláñez a Alimente, uno de los coordinadores de ‘La Alimentación del siglo XXI’, una publicación que se presenta como una guía científica para acabar con las imprecisiones en el futuro, hoy en día «el 30% de las fake news que se publican son relativas a la alimentación. La sociedad actual está totalmente desorientada. El exceso de información que existe sobre todas las cosas, está provocando una ‘intoxicación’ que genera corrientes de opinión entre los ciudadanos». El ejemplar sale a la luz el próximo viernes 16 de octubre, coincidiendo con el Día Mundial de la Alimentación

La responsabilidad científica

El libro se ha elaborado en colaboración con instituciones científicas como la Fundación Española de la Nutrición, la Fundación Española del Corazón y otras, para ayudar a despejar algunas de las falsedades que circulan por la web, como por ejemplo, y atención, la percepción sobre los llamados ultraprocesados.

Charcutería, es decir comida ultraprocesada.
Charcutería, es decir comida ultraprocesada.

Hace unos días el epidemiólogo y jefe del estudio de Predimed, Miguel Ángel Martínez-González alertaba de lo mismo a Alimente, aunque de forma distinta: «Se ha avanzado en comunicación y los medios tienden cada vez a ser más rigurosos también por la competencia y las demandas de la sociedad, pero la verdad es que existen multitud de informaciones falsas que confunden al consumidor«.

Los propios científicos debaten entre sí y proporcionan titulares, al igual que los estudios que presentan a menudo conclusiones exageradas

Es más, según F. Móner, presidente de la Confederación de Consumidores y Usuarios, que escribe en uno de los capítulos de ‘La Alimentación del Siglo XXI’: «El 50% de los consumidores cambia sus pautas de compra y de consumo en base a la información que recibe, independientemente de que esta información sea veraz o falsa».

¿Es culpa de los medios? La cuestión reside en que es, a veces, la propia comunidad científica la que debate entre sí y proporciona titulares, según sus tesis, al igual que los estudios sobre alimentación que presentan sus resultados -adelantándose y condicionando a la propia prensa y los medios-, con conclusiones exageradas o amarillistas de cara a generar impacto. No es una cuestión únicamente del mensajero: existen más aristas. Ha habido también escándalos entre las publicaciones científicas, con ausencia de revisiones, o de comprobación veraz de los datos estadísticos presentados.

Un consenso

¿Qué se pretende con ‘La Alimentación del Siglo XXI’? Corregir ese desfase entre instituciones, estudios científicos y comunicación, proporcionando unas pautas de buena praxis que redunden en un mayor conocimiento de lo que se expone. No es tarea fácil: pululan demasiados clics a la busca de un tema de alimentación al igual que páginas sin el debido rigor periodístico que las publican. La obra, que se presenta el viernes, es un compendio de capítulos elaborados por diferentes expertos que incluyen un análisis exhaustivo de la realidad del sector alimentario actual y del futuro.

El libro denuncia contra viento y marea la caza de brujas de la industria alimentaria respecto a los procesados que no son demonizables per se

'La alimentación del siglo XXI'
‘La alimentación del siglo XXI’

No es acomodaticio: uno de los aspectos que tratan no se queda en parabienes ya que critican directamente a las publicaciones que «demonizan los productos alimentarios industrializados», así como el sector productor, que es el que «ha alimentado a la población durante el confinamiento, sin ir más lejos» tal y como explica otro de los autores Javier Aranceta.

Tiene como objeto denunciar el «maltrato mediático» que sufren muchos de esos profesionales de las empresas. Podría sonar a connivencia con la industria alimentaria. Si hay algo que sí ha calado y hasta los huesos, al igual que el exceso de azúcares, es el término ‘ultraprocesado’: El mal.

El investigado Javier Aranceta explica que en una dieta equilibrada no se puede ser tan caprichoso como para estudiar producto a producto sin tener en cuenta nada más. Existe un estilo de vida, una gastronomía y unas costumbres, que en el caso de una dieta neutralizaría los posibles efectos no deseados para la salud de un alimento en concreto.

Es verdad que cuesta decirlo ahora después de tantos titulares contra algunos de estos productos, -auspiciados por la comunidad científica también, como en el caso del azúcar-. Migueláñez no cree que ese sea el problema, ya que la contrastación de esos debates y los estudios que le suceden, hacen avanzar a la ciencia: «Lo que es peligroso es que traslademos ideas simplistas en un tema tan complejo como el de la alimentación, y no me refiero solo a los consumidores o a los distribuidores sino a también a los productores». Es otro de los aspectos de la audaz propuesta: establecer una comunicación con los diferentes sectores que implican la alimentación.



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