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Los secretos de nutrición para que los futbolistas de LaLiga rindan al máximo

septiembre 15, 2020


TAMBIÉN LA COCINERA VIAJA

Otro gran reto al que se enfrentan los nutricionistas de todos los clubes de La Liga es a nivel estructural y organizacional. Es norma que los jugadores de prácticamente todos los clubes desayunen y coman en las instalaciones de entrenamiento a diario. Sin ir más lejos, el Real Betis ha reformado su ciudad deportiva recientemente para crear exprofeso una acogedora área de cocina, comedor, descanso y ocio. Un paso más en la apuesta decidida del club bético por su Área de Nutrición desde hace unos pocos años a esta parte, que involucra a todos los equipos del club, no sólo en La Liga Santander.

De hecho, Giuseppe Ricciardi tiene incluso su propio espacio dentro del vestuario de la ciudad deportiva con: neveras, máquinas de café, mesas para cortar y servir la fruta… Un pequeño ‘bar’ para facilitar al máximo la vital ‘primera recuperación’, como la llama el especialista italiano. Y ahora el club verdiblanco ofrece también la posibilidad de llevarse incluso la cena a casa. Es la mejor manera para tener controlado al 110% todo lo que los futbolistas ingieren, además de favorecer el contacto diario y el flujo de información.

¿Y cuando viajan y no cuentan con sus instalaciones habituales? “El menú se envía al hotel de concentración, y lo repaso tanto con el jefe de sala como el jefe de cocina”, explica Héctor Usó. Y aun así, ante posibles eventualidades, suelen mandar la comida, las sartenes –que son de titanio y no emiten materiales tóxicos a la comida–, y si es necesario también viaja incluso la cocinera. En pretemporada y en partidos en el extranjero no hay otra opción siquiera. “No debe de haber ninguna modificación con respecto a lo que hacen los jugadores diariamente en la ciudad deportiva”, se justifica el nutricionista del club castellonense con vehemencia.

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El área de comedor del Villarreal CF.

Irónicamente, todas estas precauciones y preocupaciones están más enfocadas a la comida después del partido, y no a la de antes del mismo, donde el margen de actuación es amplio. Y es que el plan nutricional no sólo abarca la comida inmediatamente anterior, sino todo lo ingerido 24 horas antes del partido, no importa el horario del mismo. Donde hay menos margen es después del encuentro, justo cuando la fase de recuperación del esfuerzo es vital a nivel nutricional.

Hablas de futbolistas de LaLiga y te imaginas una cena gourmet, pero en los partidos de noche cenamos en el bus de camino al aeropuerto, con cubiertos de plástico y sin nada de glamour.

“Es muy importante que tras un partido se recupere totalmente el glucógeno que el jugador ha consumido”, dice Héctor Usó. “Hablas de futbolistas de LaLiga y te imaginas una cena gourmet, pero en los partidos de noche cenamos en el bus de camino al aeropuerto, con cubiertos de plástico y sin nada de glamour. Viene la empresa de catering con las bolsas personalizadas, pedidas 3-4 días antes sin saber siquiera quién jugará, rezando para que llegue caliente, que no se hayan equivocado y que les guste a los jugadores. Por eso a veces das pie a la pizza, hamburguesa, sushi, bocadillos… siempre que sean saludables, claro”, explica entre risas Aurora Cid, la experimentada nutricionista del SD Eibar.

¿QUÉ ALIMENTOS ESTÁN PROHIBIDOS?

“Cuando empecé aquí, incorporar el arroz integral era extrañísimo. ¿Quitarle el azúcar al jugador? Me querían matar. El cambio ha sido brutal”, rememora Héctor Usó, en La Liga desde 2002. “En el futbol hay una idea muy antigua de cuidarse toda la semana, pero después del partido permitirse lo que sea. Pero a día de hoy, la exigencia es mucho más alta. No nos podemos permitir este ‘premio’”, explica Giuseppe Ricciardi, nutricionista bético.

Muchos de los restaurantes de las grandes capitales del país viven hoy aún de la fama de aquellos tiempos con constantes cenas de equipo. Dicho esto, hay espacio también en la dieta para cierta flexibilidad. “No creo tampoco en que deban tener una dieta muy estricta, sino que la clave es educarles sin prohibiciones ni restricciones. Que el jugador sepa lo que es adecuado para cada momento”, aplica Aurora Cid en el SD Eibar.

Uno de los errores que podemos cometer los nutricionistas es encorsetarnos mucho dentro de lo que es científicamente correcto. Después de un partido hay que atender situaciones emocionales concretas.

“Para mí el alcohol está totalmente prohibido, no aporta nada a nivel nutricional. Y no soy partidario de las bebidas gaseosas. Pero uno de los errores que podemos cometer los nutricionistas es encorsetarnos mucho dentro de lo que es científicamente correcto. Después de un partido hay que atender situaciones emocionales concretas”, explica el nutricionista del Villarreal CF. “Ya en el descanso es difícil ‘centrar’ a todos en la recuperación, dependiendo del resultado y de cómo lo estén haciendo”, reconoce Giuseppe Ricciardi. “Porque las emociones recuperan, ya que interactúan también a nivel intestinal del microbiota, que al final es donde se van a segregar todos esos neurotransmisores de la recuperación. Si llevas toda la semana comiendo arroz blanco, y después del partido me obligas de nuevo, emocionalmente me vengo abajo. Y la recuperación nutricional no se va a llevar a cabo”, añade Héctor Usó. De ahí, seguramente, esas imágenes que se ven en algunos vestuarios de LaLiga al finalizar un partido, con cajas de pizza por doquier. Pero ¿la pizza puede formar parte de la dieta de un futbolista?

“Cuando uno hace un esfuerzo físico tan grande, es común que no tengas hambre. Así que tienes que elegir comida que también le apetezca al jugador. Una pizza puede aportar hidratos de carbono y proteínas, y si los ingredientes son los adecuados, no tiene por qué haber problemas. Tampoco hay que crucificar a la pizza o la hamburguesa, sino a la mala pizza y la mala hamburguesa. A la comida rápida”, explica Aurora Cid.

Pisando fuerte a sus 32 años, Giuseppe Ricciardi está a punto de comenzar ya su quinto curso como nutricionista en el Real Betis y, como buen italiano, su cultura de la pizza es muy visceral. De hecho, enseguida se ganó la paradójica etiqueta de ser el italiano que le quitó la pizza a la plantilla verdiblanca. “Es que para mí la pizza es comida gourmet, el proceso detrás de la pizza es un arte, con una maduración de la masa de 24 horas o más, y aquí no vi esos estándares, así que decidí quitarla porque no me garantizaba la recuperación que buscaba”, explica con una disimulada sonrisa mientras, eso sí, reconoce igualmente que no puede existir la dieta perfecta.

“Hay jugadores que les puede sentar mejor un determinado alimento u otro. En una dieta perfecta, la avena estaría en el desayuno, pero es que puede haber jugadores que sin el café y la tostada no rinden igual en el campo. Necesitan este aporte, y este premio o rutina”, reconoce el nutricionista italiano. El recurrente laberinto en el que se pierden todos en un momento u otro cuando están a dieta, y que también afecta a los deportistas de élite.

EL RETO DURANTE EL CONFINAMIENTO

El COVID-19 ha supuesto un reto superlativo para toda la sociedad, y también para la labor de los nutricionistas. Por un lado, por el propio confinamiento, alejados de sus jugadores.

“En el Real Betis hemos repartido la comida a los jugadores en sus casas, en bolsas individuales. Creé un grupo de Whatsapp con ellos para cualquier comentario o duda. He tenido que grabar vídeos, tutoriales, sacar fotos para que todo fuera lo más fácil posible. Y además, los jugadores tienen una aplicación donde cada día van metiendo el peso corporal, y comentarios sobre el estado físico, si estaban cansados, la calidad del sueño, si tenían molestias… y así podíamos hacer un seguimiento con el preparador físico y el servicio médico, para ver cómo respondían a la carga de trabajo”, explica Giuseppe Ricciardi.

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“La pausa de hidratación durante los partidos ha sido fundamental para que los jugadores pudieran dosificar esfuerzos”, explica Aurora Cid.

Superado el confinamiento, los jugadores tuvieron que afrontar dos meses y medio intensivos entre la ‘pretemporada’ con entrenamientos diarios, y once partidos consecutivos, cada tres días, con altas temperaturas. Eso conllevó, principalmente, más carga de energía en unos menús permanentemente cambiantes en función de los minutos de juego, y un mayor hincapié si cabe en la recuperación y en la hidratación. “La pausa de hidratación durante los partidos ha sido fundamental para que los jugadores pudieran dosificar esfuerzos”, explica Aurora Cid: “En el SD Eibar llevábamos otra suplementación adicional para los calambres, porque teníamos miedo con tanto esfuerzo físico y tanto calor”. Afortunadamente, todos los jugadores de LaLiga Santander pudieron terminar la competición en plenitud de condiciones nutricionales… y sanitarias, lo que es más importante aún.

La ironía está en que, aunque LaLiga 2019-20 haya terminado y ahora los jugadores puedan disfrutar de unas merecidas vacaciones sin entrenamientos ni partidos, siguen sin poder descuidar su alimentación. Los nutricionistas nunca duermen y los Fórmula 1 tampoco cambian de combustible por ser verano.





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