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Nutrición animal: para dar, las vacas primero tienen que recibir

septiembre 19, 2020


Las vacas lecheras actuales requieren de una alimentación sumamente equilibrada para lograr adecuadas producciones, un correcto desempeño reproductivo y mantenerse saludables.

Habitualmente se subestima la importancia de la suplementación vitamínica mineral para lograr dichos objetivos. Estos micronutrientes tienen roles y requerimientos específicos en los tejidos y órganos relacionados con el metabolismo energético/proteico, sistema inmunológico y con la reproducción de las vacas.

La vitamina A es un claro ejemplo de ello. Interviene en el mantenimiento de la integridad de epitelios que determinan la funcionalidad de muchos órganos. La vitamina E junto con el selenio y el zinc definen en gran medida la efectividad de la respuesta inmunitaria frente a cualquier agente infeccioso.

Las vitaminas del complejo B intervienen en diversos pasos metabólicos. En particular, Niacina y Colina reducen la movilización exagerada de reservas corporales en inicio de lactancia, por lo que reducirían el riesgo de cetosis después del parto.

Cualquier desequilibrio en el metabolismo de la vitamina D, el calcio, fósforo o magnesio durante el periparto, suele provocar cuadros de hipocalcemia puerperal. Sus principales consecuencias no se limitan al tratamiento de las vacas caídas, sino que también provocan retenciones de placenta, metritis y endometritis post parto. Considerando las pérdidas económicas reportadas por el programa Claves en Argentina, cada caso de hipocalcemia, retención de placenta, metritis/endometritis genera una pérdida de 166, 366 y 498 litros de leche respectivamente. Lo anterior evidencia la relación COSTO/BENEFICIO de su prevención.

Muchos minerales además cumplen funciones importantes durante toda la lactancia. El calcio, el fósforo, el magnesio, el cobre y el manganeso intervienen en procesos de formación y remodelación ósea. El Magnesio interviene en los procesos de contracción muscular y es cofactor de muchas enzimas. El sodio, el potasio y el cloro intervienen en el mantenimiento del equilibrio ácido base y la osmolaridad de los fluidos corporales.

La leche es rica en muchos de estos minerales, por lo tanto, una reposición diaria de estos nutrientes es necesaria.

Por otra parte, las bacterias del rumen también tienen requerimientos específicos de muchos de estos nutrientes. El azufre es sumamente importante para la síntesis de proteína microbiana y el Cobalto es necesario para la síntesis de vitamina B12 por parte de la misma flora ruminal.

Ofrecer una suplementación vitamínica mineral adecuada considerando los aportes del agua de bebida y de la dieta base, es un aspecto importante para la adecuada nutrición de nuestros rodeos. Esto no sólo permite optimizar la salud de las vacas y su desempeño reproductivo, sino también la rentabilidad y sustentabilidad con la que producimos.

Nota de la Redacción: El autor es médico veterinario. M Sc, asesort externo de Vetifarma.

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