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Nutrición: cómo deben ser los “permitidos” en la dieta

septiembre 13, 2020


En ocasiones hay quienes tienen el objetivo de bajar de peso, y alimentarse bien es fundamental. Entre cuidados especiales, fijándose en las etiquetas de los alimentos y controlando su ingesta calórica diaria están casi una semana aplicando un riguroso régimen alimenticio, mientras esperan ansiosos la llegada del séptimo día semanal, ese en el que pueden darse un “permitido”, para arremeter contra la heladera en busca de las comidas que se privaron durante los seis días anteriores Pero, ¿es positivo tener un día de “permitido” a la semana? ¿Y hasta qué punto?

“En el abordaje que hago con mis pacientes no les doy permitidos ni prohibidos. El permitido lo instaló el doctor Cormillot, a quien respeto y aprecio, en la sociedad argentina. Pero yo no lo aplico porque no es bueno para la persona desear durante 7 días que llegue el momento de comer lo que quiera porque cuando llega uno come más y con más ganas”, dice Mariela Córdoba, médica especialista en nutrición.

Córdoba no cree que haya que guardarse alimentos para comer recién después de muchos días de dieta estricta. “Tu preferido (prefiere no llamarlo permitido) tiene que estar incluido en tu menú semanal, y con una frecuencia de dos o tres veces por semana, pero en una porción moderada que puedas controlar”.

Legalizar el placer

La especialista considera que la persona debe elegir la comida que prefiera, dependiendo de si a uno le gustan más las cosas dulces o las saladas, pero siempre en una porción pequeña. “Puede ser un dulce al día que tenga hasta 150 calorías, que es más o menos lo que equivale a una golosina o chocolate de 20 o 25 gramos. Y si es salado puede ser, por ejemplo, un paquete de papas fritas, aunque por supuesto que el más chico. Cuando vos le decís al paciente que tres veces por semana puede comer un paquete de papas fritas chico lo desea cada vez menos. Le legalizás el placer y se reduce el deseo”, asegura.

Pamela Peyrel, otra de las nutricionistas consultadas, explica que si el objetivo es el descenso de peso es importante que el paciente no sienta que hace algo que después no va a poder sostener en el tiempo, y para eso debe estar darse algunos gustos en su plan alimentario. “Si no lo sostiene en el tiempo va a bajar de peso, pero después va a volver a subir. Si uno es muy rígido en la dieta y no tiene permitidos, después va a comer todo lo que no pudo en el momento en que hizo el plan nutricional”.

“Los permitidos se adaptan a la cantidad calórica que se le dio a la persona, o sea que si es una persona está acostumbrada a comer mucho, se le da más ‘permitidos’, para que no pase de una alimentación en la que comía de todo a una dieta demasiado rígida y que no pueda sostener en el tiempo”, añade.

Según la especialista, con el tiempo, a medida que el paciente va logrando su objetivo de descenso de peso, aprende a comer y a entender que los permitidos no deben ser incluidos de forma desmedida en el día a día.

“Lo más importante de todo esto no es puntualmente ver cuántos permitidos tengo, sino generar un nuevo hábito de alimentación que me lleve a disfrutar de la comida y llegar a mi objetivo en el peso. Además de aprender a comer esa comida, que no es sana, en la cantidad justa para no enfermarme y mantenerme en el peso ideal”.



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