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Nutrición y Nutriología Animal, una búsqueda constante por nuevas habilidades

octubre 15, 2020


 

Me he convertido en nutricionista animal en 2002 y en este camino ya se han ido algunos años. En este periodo miré una serie de transformaciones en nuestra profesión, tales como: discusiones involucrando el uso del ya consagrado concepto de la proteína ideal, popularización de la formulación al mínimo costo ampliamente dominado por la mayoría de los productores de cerdos en Brasil, además del conocimiento pleno de la calidad de los ingredientes. Hoy en día, tecnologías como NIR (siglas en inglés para la técnica de Espectroscopia de Infrarrojo Próximos) y la difusión de excelentes centros de laboratorios para análisis de química húmeda, generan gran oportunidad para conocer las características nutricionales y antinutricionales de los ingredientes que utilizamos de forma rápida y con gran exactitud.


Este avance generó una condición que permitió a los nutricionistas establecer nuevas responsabilidades en su uso cotidiano. La Nutrición puede definirse como la ciencia que estudia todos los procesos donde los organismos consumen, utilizan y eliminan los nutrientes. Pero esta definición es demasiada simple y enfoca sólo el aspecto fisiológico de la profesión, lo que limita su verdadero sentido. De hecho, la nutrición animal siempre fue muy cercana a la gran área de fisiología, o sea, el estudio del funcionamiento correcto del organismo de los animales.


Pero la nutrición es una ciencia mucho más amplia y compleja, involucrando aspectos desde la selección y elección de los alimentos, pasando por el contexto de vida del individuo hasta su relación con la salud y la enfermedad. Este es el punto de inflexión que vivimos hoy. Con el avance de la restricción de uso de medicamentos para los animales (como hablamos en mi última columna), cada vez más se hace relevante a los nutricionistas dedicarse a aspectos importantes en la elección de ingredientes, como la presencia y cuál es el tipo de factores antinutricionales que la dieta posee, correcto balance nutricional (que pasa desde la formulación hasta la mezcla de ingredientes en plantas alimenticias), así como el estudio de nutrientes funcionales para fortalecer el aparato inmunológico de los cerdos.


Un excelente ejemplo de estos nuevos tiempos, puede ser visto en los temas de los principales congresos de nutrición animal, donde discusiones meramente sobre niveles nutricionales (contenido de aminoácidos, energía, minerales, etc…), están siendo sustituidos por temas más amplios como estudio de factores antinutricionales, termorregulación y estrés térmico; estrategias alimentarias diseñadas para la salud intestinal; alimentación de precisión; optimización del uso de ingredientes y sostenibilidad en programas de alimentos (parte de estos temas los abordaré en columnas posteriores). Por supuesto, la relación entre nutrientes y rendimiento zootécnico continuará siendo la parte más importante de nuestra profesión, siendo la base de lo que hacemos. Pero es hora de dar un paso hacia el futuro.


En este momento, se hace necesario hablar sobre una nueva área, la Nutriología; ese término hasta entonces se quedaba a ser utilizado sólo para la ciencia médica humana, donde se caracteriza por una especialidad de la medicina que estudia, investiga y evalúa los beneficios y maleficios causados por la ingestión de los nutrientes. Esta rama de la ciencia nutricional exige un profesional que aplique el conocimiento de la nutrición para la evaluación de todas las necesidades orgánicas de los animales, buscando no sólo el desempeño productivo, sino también el mantenimiento de la salud y reducción de riesgo de enfermedades.


Un gran ejemplo sobre cómo la nutriología sigue avanzando en el segmento animal puede ser visto en el número de publicaciones científicas en reconocidos periódicos sobre este tema. Para citar un ejemplo, realicé una investigación en la revista Microbiome, periódico que inició sus actividades en 2013 convirtiéndose en referencia en la nutriología. En 2013, de los 31 trabajos publicados, ninguno tenía como objetivo la investigación de estrategias nutricionales en el impacto de modulación de flora intestinal o salud animal. En 2014, este número ya representó 2% del total de publicaciones, pasando al 5% en 2015, 6% en 2016, 8% en 2017 y 10% en la revista de Enero de 2018.


Sólo para citar dos investigaciones involucrando el tema de la nutriología en cerdos, Umu et al. (2015) evaluaron dietas que contenían carbohidratos resistentes como inductores de cambio de microbiota intestinal de cerdos. Carbohidrato resistente es una fibra dietética que no puede ser digerida por enzimas digestivas o absorbida en el intestino delgado, pero puede ser fermentado por microorganismos en el tracto gastrointestinal inferior (especialmente en los cecos).


Las dietas ricas en estas fracciones fibrosas tienen un potencial beneficio para la salud intestinal, elevando la producción de ácidos grasos volátiles (ácido acético, propiónico y butírico), lo que contribuye a la salud animal en muchos aspectos. De acuerdo con los autores el ácido butírico, por ejemplo, es la principal fuente de energía para las células epiteliales del colon y puede desempeñar un papel importante en la prevención de las enfermedades intestinales de los cerdos – NUTRIOLOGÍA!


Un ejemplo de estos carbohidratos resistentes puede ser definido como fracciones ideales de fibras llamadas arabinoxilo-oligómeros o sólo AXOS. Estas fracciones ayudan en la modulación de una flora intestinal más sana, exactamente por aumentar el volumen de estos ácidos grasos volátiles.


Otro trabajo, realizado en Estados Unidos con cerdos en crecimiento alimentados a base de maíz, salvado de soja y DDGS (Wilcock, 2016), reveló un potencial de una mejora media de 6 puntos en la relación de conversión alimenticia corregida pelo peso (CAc) a través de la aplicación de la enzima xilanasa (enzima que actúa en fracciones de fibra de la dieta denominada arabinoxilanos).


De acuerdo con el autor, estas ganancias con la producción de AXOS se deben por la acción de quiebra de estos arabinoxilanos insolubles presentes en las paredes celulares de la planta. Estas fracciones de fibra, una vez fermentadas, generan un ambiente ideal para la producción de ácidos grasos volátiles que desempeñan un papel en el control bacteriano, además de mejorar la integridad epitelial y reducir la mortalidad del plantel.


Estas estrategias, como el combate a los factores antinutricionales, poseen gran relevancia en el momento de restricción a medicamentos que pasamos hoy. Si por un lado tenemos una presión para reducir la carga de antimicrobianos, por otro debemos reducir o eliminar sus efectos deletéreos en la modulación de flora de estos compuestos, con consecuente interferencia en la salud de los cerdos. Esta será una habilidad cada vez más exigida en nuestra profesión, siendo un desafío nuevo para los próximos años. 

 





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