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Nutrición y Salud Animal “Factores relacionados y dependientes entre sí”

octubre 14, 2020


 

Proporcionar un consumo adecuado de todos los nutrientes esenciales es fundamental para mantener la buena salud de los animales

Los animales que se alimentan adecuadamente son más resistentes a las infecciones bacterianas y parasitarias, lo que puede deberse en parte a una mejor integridad del tejido corporal, una mayor producción de anticuerpos, una mejor inmunidad a las enfermedades u otros factores.

Además, una nutrición adecuada es fundamental para una rápida recuperación de todas las enfermedades. La salud ideal del animal requiere que todas las partes del flujo de producción encajen en un sistema complementario.

Los programas de sanidad animal, especialmente para los animales de interés zootécnico, solo pueden ser plenamente efectivos si cuentan con una nutrición adecuada, mientras que el uso de nutrientes sólo puede optimizarse si los animales también se encuentran en un buen estado de salud. En otras palabras, un buen estado de salud aumenta la productividad y la eficiencia, pero también aumenta las necesidades de nutrientes.

 

La nutrición y la salud están estrechamente relacionadas y dependen una de la otra.

Así comienza la presentación de un excelente reporte realizada por el equipo de investigadores de la Universidad de Minessota/USA (Shurson et al., 2010).

 

Según los autores, existen conexiones y relaciones entre la nutrición y la salud animal (Tabla 1), ya que la salud y el estado inmunológico afectan la partición de nutrientes, además de sus requerimientos.

Los efectos de las deficiencias y toxicidades de nutrientes generan efectos directos sobre la salud y el potencial productivo de estos animales.

Las toxinas y los factores antinutricionales de los alimentos que normalmente se suministran a los animales también pueden afectar negativamente el rendimiento de estos.

 

Finalmente, los autores comentan lo importante que es avanzar hacia un conocimiento más completo del potencial de reducción de estos factores antinutricionales (algo que definimos como concepto de Nutrología, que ya hemos comentado en columnas anteriores), así como en la optimización de los recursos dietéticos para la mejora de la salud, proporcionada por algunos ingredientes.

 

En este escenario, el uso de aditivos alimentarios, como las enzimas digestivas exógenas tiene un papel relevante.

De estos temas comentados por el equipo de Minessota, una corriente que ha ido ganando fuerza se refiere a la evaluación de la composición de los ingredientes como por ejemplo con técnicas vía NIRS.

Estas técnicas permiten determinar algunas fracciones que hasta hace poco no eran utilizadas de forma eficiente – su contenido de fibra dietética- , además del conocimiento de las variaciones en los factores antinutricionales presentes, como por ejemplo, el contenido de fitato.

Esta identificación, de forma rápida y precisa, permite al nutricionista elaborar planes nutricionales para maximizar el uso de este contenido de fibra, así como minimizar los efectos de estos factores antinutricionales, todo a favor de una mejor modulación del microbioma de los animales.

Tabla 1. Signos clínicos de deficiencia de energía, proteínas, vitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales en cerdos.

1.Reducción de grasas en proporción al peso corporal. 2. Anemia. 3.Mala eficiencia alimentaria, canal con exceso de grasa. 4. Pérdida de cabello, piel escamosa, dermatitis. Fuente: Shurson et al., (2010), adaptado de Reese y Miller (2006)

Un buen ejemplo de este concepto se puede ver en el trabajo de un equipo de investigadores finlandeses, donde los autores describen que las diferentes secciones del tracto intestinal de los pollos de engorde están habitadas por microbiotas especializadas y adaptadas a las condiciones fisicoquímicas y fisiología del huésped; además de los nutrientes disponibles en este hábitat.

El intestino delgado está dominado por bacterias dependientes del ácido láctico que tienen necesidades complejas de nutrientes similares a las del propio pollo. Los lactobacilos no pueden sintetizar aminoácidos para su anabolismo y, por lo tanto, dependen en gran medida de la disponibilidad de aminoácidos para su crecimiento. Por tanto, en el intestino delgado existe una competencia por los aminoácidos entre la microbiota y el propio animal huésped.

Según estimaciones aproximadas, los lactobacilos en el intestino delgado pueden asimilar del 3 al 6% del total de aminoácidos en la dieta (Tabla 2), como comentan los autores finlandeses Apajalahti & Vienola (2016).

 

Tabla 2. Requerimiento de aminoácidos de algunas bacterias en el intestino de pollos de engorde.

Donde +: crecimiento de las bacterias evaluadas dependientes de aminoácidos; ± crecimiento de las bacterias evaluadas parcialmente dependientes de aminoácidos; -: crecimiento de las bacterias evaluadas no dependientes de aminoácidos

Fuente: Apajalahti & Vienola (2016)

También según estos autores, si la proteína es altamente digestible y los aminoácidos se absorben ampliamente en la parte superior del intestino delgado, donde se inhibe el crecimiento bacteriano, la proporción capturada por el huésped puede ser mayor.

Una vez más, el uso de enzimas exógenas que optimizan la digestibilidad de la dieta también es probable que proporcione una ventaja competitiva al pollo, ofreciendo un mayor control del crecimiento de las bacterias dependientes de aminoácidos.

Los nutrientes que escapan del íleon comprenden el contenido de nutrientes/resistentes de origen dietético, como la proteína asimilada a las bacterias intestinales y la proteína endógena sintetizada y secretada por el huésped, esta última sintetizada en los tejidos del huésped a partir de los aminoácidos de la dieta y, por tanto, representa la verdadera proteína endógena.

Las actividades de las bacterias en el intestino delgado afectan el tamaño de la fracción de proteína microbiana, así como la producción de proteínas endógenas que se originan a partir de mucina, células epiteliales y anticuerpos.

Estos nutrientes del bypass ileal están sujetos a fermentación por bacterias putrefactas en el ciego, generando ácidos grasos de cadena ramificada, además de indoles, fenoles, cresol y amoniaco.

La putrefacción produce muchos compuestos tóxicos y dañinos que, en altas concentraciones, pueden tener efectos adversos sobre el crecimiento, la salud y el rendimiento del pollo.

Todas las acciones para reducir la cantidad de estos nutrientes en los ciegos también reducen potencialmente la producción de metabolitos de fermentación tóxicos en el intestino grueso.

El uso de aditivos enzimáticos que facilitan la digestión de estas proteínas en el intestino superior y los carbohidratos solubles resistentes a la digestión ileal reducen la putrefacción cecal.

En el intestino distal, se prefiere la fermentación sacarolítica y la putrefacción se acelera solo cuando se agotan los carbohidratos utilizables.

Los oligo y polisacáridos (AXOS) producidos in situ mediante la degradación del PNA por enzimas, o añadidos directamente a la dieta, pueden generar una gran ventaja en la promoción de la salud intestinal debido a su efecto prebiótico.

 

En pocas palabras, podemos combinar las búsquedas puramente nutricionales para aumentar el papel de la nutrición y mejorar el desarrollo de una flora más correcta.

Para eso necesitamos de cada una de las acciones que maximicen:

  • La digestibilidad de proteínas, almidones y grasas en las fracciones superiores del intestino delgado, evitando al máximo que este contenido llegue al ciego de los animales.
  • La fermentabilidad de la fibra, ya sea de la fracción soluble o insoluble, en el ciego de aves o colon de cerdo, generando la máxima producción/colonización de esta cámara de fermentación distal por bacterias del filo Firmicutes (Figura 1).

Figura 1. Composición promedio de la microbiota en granjas comerciales de pollos de engorde.

Esta definición, aunque simplista, es compleja de implementar y requerirá cada vez más de un profesional que comprenda estas interrelaciones nutricionales y cómo podemos aprovecharlas. Nutrología!





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