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Qué propone la Ley de Etiquetado Frontal de Alimentos que trata el Senado y cómo funcionó en otros países

octubre 29, 2020


El Senado debatirá este jueves el proyecto de ley de Etiquetado Frontal de Alimentos que establece la colocación de una serie de sellos en la parte delantera de los envases de productos con altos contenidos de sodio, azúcares, grasas saturadas, grasas totales y calorías. Se trata de una política recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que obtuvo resultados exitosos en otros países. Desde el Ministerio de Salud destacan que podría contribuir a mejorar los índices de sobrepeso y obesidad en la Argentina.

En el país, según datos del Indec y de la Secretaría de Salud de la Nación del 2019, seis de cada 10 personas presentan sobrepeso y obesidad. La 4° Encuesta de Factores de Riesgo puso de manifiesto que se incrementó en un 74% la prevalencia de estas enfermedades, por lo que el 61,6% de los argentinos tienen exceso de peso (25,4% son personas con obesidad y 36,2%, con sobrepeso).

Un informe realizado por la Subsecretaría de Comercio Interior, la Secretaría de Agroindustria y el Ministerio de Producción y Trabajo explica que el rotulado de alimentos es “toda inscripción, leyenda, imagen o toda materia descriptiva o gráfica que se haya escrito, impreso, estarcido, marcado, marcado en relieve o huecograbado o adherido al envase”.

El objetivo de esas inscripciones es brindar información de los alimentos, la forma de preparación, manipulación y conservación, el contenido y las propiedades nutricionales de los mismos. Por eso, el sistema de etiquetado frontal apunta a que las personas puedan tomar decisiones de consumo basadas en las necesidades nutricionales.

El rotulado nutricional frontal es una de las políticas sanitarias recomendadas por la OMS para motivar a la población a mejorar la calidad nutricional de los alimentos que consumen. La evidencia científica generada a nivel nacional e internacional demostró que el sistema de advertencias presenta ventajas sobre el resto de los desarrollados hasta el momento.

Así se ve el envase de un producto con el sistema de advertencias. (Foto: AP)
Así se ve el envase de un producto con el sistema de advertencias. (Foto: AP)

“Está reconocido que la ingesta elevada de determinados nutrientes, sumada a hábitos alimenticios inadecuados, falta de actividad física, sedentarismo y otros factores, aumenta el riesgo de padecer sobrepeso, obesidad y enfermedades cardiovasculares, entre otras”, señala el informe del Gobierno.

Según una investigación realizada por la Fundación Interamericana del Corazón Argentina y Unicef entre el 2007 y el 2012, el sobrepeso en adolescentes aumentó de 17,9% a 27,8%. El 13,6% de los niños menores de cinco años tiene exceso de peso y, en la franja etaria de cinco a 17 años, ese porcentaje alcanza al 41,10%.

En este sentido, quienes impulsan la ley de Etiquetado Frontal de Alimentos sostienen que la implementación del rotulado al frente de los envases podría motivar a la industria de alimentos a mejorar la calidad de los mismos. «Impulsaría mejoras en el perfil de nutrientes de los productos haciendo que, al satisfacer las nuevas tendencias de consumo, su reformulación y diferenciación los tornen cada vez más competitivos”, sostiene el informe del Gobierno.

Cómo se verían los envases con la Ley de Etiquetado Frontal

El 28 de agosto, el ministro de Salud Ginés González García mantuvo una videoconferencia con el titular de la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (COPAL) Daniel Funes de Rioja, en la cual presentó el consenso entre su cartera y la de Desarrollo Productivo y Agricultura sobre etiquetado frontal de alimentos que la Argentina llevará a la próxima reunión de Mercosur y a la Comisión Nacional de Alimentos (CONAL).

Aunque inicialmente hubo más de 13 iniciativas del oficialismo y de la oposición en cuanto al sistema más apropiado a adoptar, se consensuó que los alimentos y bebidas deben llevar en la cara principal del envase un “sello de advertencia”, como el sistema chileno, para informar al consumidor del agregado de sodio, azúcares o grasas en “contenido crítico”.

Etiquetado frontal de alimentos: el sistema de advertencias se basa en una serie de sellos para informar al consumidor del agregado de sodio, azúcares o grasas en “contenido crítico”. (Créditos: COPAL)
Etiquetado frontal de alimentos: el sistema de advertencias se basa en una serie de sellos para informar al consumidor del agregado de sodio, azúcares o grasas en “contenido crítico”. (Créditos: COPAL)

De esta forma, una vez aprobada la ley, los envases deberían tener en el frente íconos que adviertan sobre contenido de energía, grasas saturadas, azúcares totales, y sodio de la porción del producto. Cada alimento puede contar con hasta cuatro etiquetas.

Así se ve el envoltorio de un alfajor con el sistema de “sellos de advertencia”. (Foto: Twitter @alfajorperdido)
Así se ve el envoltorio de un alfajor con el sistema de “sellos de advertencia”. (Foto: Twitter @alfajorperdido)

La experiencia en otros países

A nivel mundial, la mayor experiencia sobre etiquetado frontal se acumula en los Estados Unidos y Europa, particularmente en Inglaterra. En América del Sur, la aplicación de estas herramientas se destaca en Ecuador, Chile, México y Uruguay.

En Chile, donde la ley entró en vigencia en 2016, los cambios se hicieron en forma gradual por etapas. Así, por ejemplo, en los alimentos sólidos las industrias tuvieron que disminuir en un 55,5% los gramos de azúcar entre la primera y la tercera fase y en un 50% el sodio de los alimentos.

La subsecretaria de Salud Pública Paula Daza destacó el aporte que significó la normativa, ya que “un 92,9% de las personas conoce los sellos y un 48% los compara para comprar los productos más saludables”. “Logró modificar ciertas conductas en el consumo de alimentos”, afirmó.

En Chile, los cambios se hicieron por etapas y la tercera entró en vigencia en 2019. (Créditos: Ministerio de Salud de Chile)
En Chile, los cambios se hicieron por etapas y la tercera entró en vigencia en 2019. (Créditos: Ministerio de Salud de Chile)

En Uruguay, en agosto de 2018, se aprobó la implementación de un sistema de rotulado nutricional basado en advertencias. Según un estudio realizado por Unicef 10 días después de entrado en vigencia el mecanismo, el 58% de los participantes reportó haber cambiado su decisión de compra al ver las etiquetas en el envase.

“El rotulado nutricional frontal modifica las asociaciones generadas por etiquetas de productos ultraprocesados, haciendo que el exceso de nutrientes asociados con enfermedades no transmisibles sea más relevante en la mente de los consumidores”, destacó el informe.

En México, la norma de rotulado frontal entró en vigencia el 30 de junio de 2015. El país implementa un modelo “GDA monocromático” que cumple con la declaración de los nutrientes en el siguiente orden de izquierda a derecha: Grasa saturada, Otras grasas, Azúcares totales, Sodio y Energía contenidos por envase.

México implementó en 2015 el modelo “GDA monocromático”. (Créditos: Reporte de Rotulado Frontal del Gobierno)
México implementó en 2015 el modelo “GDA monocromático”. (Créditos: Reporte de Rotulado Frontal del Gobierno)

En cuanto este sistema, extendido mayormente en Europa, la evidencia reveló que más del 60% de los consumidores son capaces de interpretar correctamente esta norma y más del 80% logra identificar el producto más adecuado a sus necesidades nutricionales.

Opiniones a favor y en contra

Mientras algunos destacan la importancia de contar con un sistema de etiquetado de alimentos, hay también quienes expresan su preocupación en torno a evitar que “se demonice” a los productos con el mecanismo. Las críticas provienen principalmente de representantes del sector productivo.

Senadoras del oficialismo y de la oposición de la provincia de Tucumán ya anunciaron que votarán en contra del proyecto este jueves porque consideran que conspira contra la industria azucarera de su provincia.

Daniel Funes de Rioja, el presidente de la Copal, que nuclea a 14.500 empresas de las cuales el 95% son pymes, apoyó la norma al sostener que “hay que proteger al consumidor e informarlo sin demonizar a los productos”.

Al respecto, desde la Coalición Nacional para Prevenir la Obesidad en Niños, Niñas y Adolescentes argumentaron: “La implementación de un sistema de etiquetado frontal garantiza el derecho a la información de los consumidores indicando el contenido excesivo de nutrientes críticos. Informa, no demoniza”.

Por otro lado, ante las críticas de quienes sostienen que la política de etiquetado frontal no es suficiente para cambiar conductas alimentarias, en la Coalición respondieron: «No son medidas sustitutivas sino complementarias. El sistema de advertencias es, en sí mismo, una herramienta educativa”.

Según la Segunda Encuesta Nacional de Nutrición y Salud, cuyos resultados fueron dados a conocer el año pasado, “solo tres de cada 10 individuos mayores de 13 años leen la tabla de composición nutricional del envase de los productos” que se utiliza actualmente. En tanto, la población con menor nivel educativo e ingresos más bajos «lee aún menos las etiquetas”.





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