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Recuperándose de la COVID-19; tomando en cuenta el rol de la nutrición

julio 18, 2020


La pérdida del gusto y del
apetito se pueden presentar, además de la fiebre y la necesidad de activar
todas las defensas, esto hace que se comprometa el estado nutricional de las personas.

Foto: Abbott Laboratorios.

Los efectos de la
pandemia por la COVID-19 en las personas han sido múltiples y no sólo por su
padecimiento.

Por un lado, el
confinamiento ha afectado a grupos poblaciones específicos más que a otros,
como es el caso de los adultos mayores y a sus familiares. El sedentarismo,
cambios en los hábitos de alimentación, aislamiento, depresión y falta de
motivaciones está afectando su estado de salud.

Por otro lado,
las personas afectadas con la infección en todas sus manifestaciones, con sus
tratamientos sintomáticos, aislamiento, escasa o nula actividad, afecta el
tiempo y la manera de superar la enfermedad para poder llegar al estado previo
a padecerla.

Un elemento común
en ambas situaciones es la afectación del estado nutricional y el deterioro de
la capacidad funcional. En el primer caso, hay que prevenir el deterioro
nutricional y en el otro, hay que recuperarlo.

Los músculos

La investigación
ha demostrado que, en adultos mayores sanos, solo con 10 días de inactividad
pueden conducir a una pérdida del 10% del volumen de la masa muscular medido en
la pierna.

Adultos mayores
confinados en sus viviendas van perdiendo funcionalidad e independencia
asociado al desgaste de los músculos.

Si a esto le
sumamos una enfermedad como la COVID-19, está pérdida de masa y función
muscular se puede acelerar mucho más; por ello en su tratamiento no se debe permitir
ese deterioro nutricional, específicamente de los músculos, y como resultado
tratar de preservar el estado funcional mediante una intervención nutricional
adecuada.

En este sentido,
la Dra. Yumaira Chacón, Gerente Médico para Abbott en El Salvador, explica que
“la pérdida significativa de masa muscular en el adulto mayor sano o enfermo,
tiene una consecuencia grave en su estado de salud.

“Esta disminución
puede ser un obstáculo para recuperar y permanecer saludable”. De hecho, una de
las consecuencias prevenibles de padecer una enfermedad es la pérdida de masa y
fuerza del músculo que influye negativamente provocando discapacidades físicas,
pérdida de la independencia y una mala calidad de vida.

Los músculos son
la reserva más importante de proteínas del cuerpo y tienen propiedades
endocrinas y de control del equilibrio corporal.

Nutrición y salud

Junto con una
actividad física adecuada, una buena nutrición proporciona los nutrientes
necesarios para apoyar la salud inmunológica y ayudar a prevenir o revertir la
pérdida muscular.

Los nutrientes que apoyan el sistema inmune incluyen proteínas, zinc y vitaminas A, C, D y E. Las proteínas también son clave para reconstruir el músculo que respalda su fuerza, energía y salud en general.

Se deben tener en cuenta las necesidades nutricionales diarias y la actividad física sin bajar la guardia, porque casi siempre cuando ya hay manifestaciones visibles, es que se ha llegado a un deterioro significativo.

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