Saltar al contenido

Un buena nutrición puede ayudar a mantener alejada la Covid-19 y otras enfermedades | COVID-19

octubre 23, 2020


La comida que realmente nos hace sentir bien y saludable no es la comida chatarra, sino la comida que mantiene nuestro sistema inmunológico

La conexión entre la pandemia y nuestros hábitos alimenticios es innegable. El estrés del aislamiento, sumado a una economía debilitada, ha hecho que muchos busquemos consuelo en nuestros viejos amigos: Big Mac, Tom Collins, Ben y Jerry. Pero el exceso de este tipo de comida y bebida podría estar afectando más que a su cintura, podría ponerlo en un mayor riesgo de contraer enfermedades al obstaculizar su sistema inmunológico.

Los estadounidenses parecen preocuparse por su peso; 45 millones de nosotros gastamos 33 mil millones de dólares anuales en productos para perder peso. Pero uno de cada cinco estadounidenses no consume casi ninguna verdura, menos de una porción al día.

Cuando se hace hincapié en los productos para perder peso, y no en una alimentación diaria saludable, nunca se comunica el papel esencial que desempeña la nutrición para mantenernos bien. Entre las muchas cosas que enseño a los estudiantes en mi curso de bioquímica nutricional está la clara relación entre una dieta equilibrada y un sistema inmunológico fuerte y bien regulado.

Además de las medidas de distanciamiento social y vacunas efectivas, nuestra mejor defensa contra las infecciones graves por COVID-19 es un sistema inmunológico saludable. Para mantenerlo así, es indispensable mantener una nutrición adecuada. Aunque no siempre reemplace la medicina, la buena nutrición puede trabajar sinérgicamente con la medicina para mejorar la eficacia de las vacunas, reducir la prevalencia de las enfermedades crónicas y disminuir la carga del sistema de salud.

Impacto de la dieta estadounidense

Los científicos saben que las personas con problemas de salud previos corren un mayor riesgo de sufrir infecciones graves por COVID-19. Eso incluye a los que tienen diabetes, obesidad y enfermedades renales, pulmonares o cardiovasculares. Muchas de estas afecciones están vinculadas a un sistema inmunológico disfuncional.

Los pacientes con enfermedades cardiovasculares o metabólicas tienen una respuesta inmunológica retardada, lo que da a los invasores virales una ventaja. Cuando esto sucede, el cuerpo reacciona con una respuesta inflamatoria más intensa, y los tejidos sanos se dañan junto con el virus. Aún no se sabe con certeza en qué medida este daño influye en el aumento de la tasa de mortalidad, pero es un factor.

¿Esto qué tiene que ver con la nutrición? La dieta estadounidense suele tener una alta proporción de carnes rojas, grasas saturadas y lo que se conoce como “alimentos del punto de inflexión”, ricos en azúcar y sal. Carece de consumo adecuado de frutas y verduras. A pesar de la abundancia de calorías que suele acompañar a la dieta estadounidense, muchos no consumen ni de cerca los nutrientes esenciales que nuestro cuerpo necesita para funcionar correctamente, incluyendo las vitaminas A, C y D, y los minerales hierro y potasio. Y eso, al menos en parte, causa un sistema inmunológico disfuncional: con muy pocas vitaminas y minerales, y demasiadas calorías vacías.

Un sistema inmunológico saludable responde rápidamente para limitar o prevenir la infección, pero también “baja el dial” rápidamente para evitar daños en las células del cuerpo. El azúcar interrumpe este equilibrio. Una alta proporción de azúcar refinado en la dieta puede causar una inflamación crónica de bajo grado, además de diabetes y obesidad. Esencialmente, ese “dial” nunca se apaga completamente.

Aunque la inflamación es una parte natural de la respuesta inmunológica, puede ser dañina cuando está constantemente activa. De hecho, la obesidad se caracteriza por una inflamación crónica de bajo grado y una respuesta inmunológica desregulada.

Y las investigaciones muestran que las vacunas pueden ser menos eficaces en las personas obesas. Lo mismo aplica a los que beben regularmente demasiado alcohol.

Cómo ayudan los nutrientes

Los nutrientes, que son sustancias esenciales que nos ayudan a crecer adecuadamente y a mantenernos sanos, ayudan a mantener el sistema inmunológico. En contraste con las respuestas retardadas asociadas a una mala nutrición, la vitamina A lucha contra múltiples enfermedades infecciosas, incluido el sarampión. Además de la vitamina D, que regula el sistema inmunológico y ayuda a prevenir su sobreactivación. La vitamina C, un antioxidante, nos protege de las lesiones causadas por los radicales libres.

Los polifenoles, un amplio grupo de moléculas que se encuentran en todas las plantas, también tienen propiedades antiinflamatorias. Hay muchas pruebas que demuestran que una dieta rica en polifenoles vegetales puede reducir el riesgo de enfermedades crónicas, como la hipertensión, la insensibilidad a la insulina y las enfermedades cardiovasculares.

¿Por qué los estadounidenses no comemos más de estos alimentos vegetales y menos de los alimentos basados en la felicidad? Es complicado. La gente es influenciada por la publicidad y por sus agitadas agendas. Un punto de partida sería enseñarle a las personas a comer mejor desde una edad temprana. La educación nutricional se debe enfatizar, desde el jardín de infantes hasta la escuela secundaria y las escuelas de medicina.

Millones de estadounidenses viven en medio de desiertos de comida, tienen un acceso limitado a tiendas de comestibles con alimentos saludables y con muchas opciones de comida rápida. En estas circunstancias, la educación debe ir acompañada de un mayor acceso. Estos objetivos a largo plazo podrían traer profundos beneficios con una inversión relativamente pequeña.

Mientras tanto, todos podemos dar pequeños pasos para mejorar gradualmente nuestros propios hábitos alimenticios. No estoy sugiriendo que dejemos de comer tortas, papas fritas y gaseosa por completo. Pero como sociedad aún tenemos que darnos cuenta que la comida que realmente nos hace sentir bien y saludables no es comida nutritiva.

La pandemia de COVID-19 no será la última a la que nos enfrentemos, así que es vital que usemos todas las herramientas preventivas que tenemos como sociedad. Opte por una buena nutrición como un cinturón de seguridad para su salud; esto no garantiza que no se enfermará, pero ayuda a asegurar los mejores resultados.

Grayson Jaggers es profesor adjunto de ciencias biológicas en la Facultad de Letras, Artes y Ciencias Dornsife de la Universidad del Sur de California. Este artículo se publicó por primera vez en The Conversation.


Apoye nuestro periodismo independiente donando un “café” para el equipo


Descubra

El secreto de la paz mental en medio del caos que nos rodea



Fuente