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Un estudio revela que la ingesta continuada de una superbacteria reduce los síntomas de intolerancia a la lactosa

septiembre 21, 2020


   Casi 13 millones de personas sufren en España esta disfunción que provoca dolor abdominal, diarreas, nauseas, meteorismo e hinchazón de abdomen

   SEVILLA, 21 Sep. (EUROPA PRESS) –

   Un estudio clínico publicado por la empresa andaluza Desarrollo de Alimentos Fermentados S.L. y el Hospital Quirón Salud Infanta Luisa de Sevilla pone de relieve que la toma diario de 10 mililitros de un simbiótico desarrollado a través de una cepa de lactobacilus DMG0017 reduce la intolerancia a la lactosa en el 70 por ciento de los pacientes. El simbiótico, que sale al mercado bajo el nombre de Probimel, es una superbacteria capaz de soportar la acidez del estómago y llegar viva al intestino, reforzando así el sistema inmunológico.

   El ensayo se realizó con pacientes intolerantes de entre 18 y 80 años durante seis semanas y demostró una disminución de dolor abdominal o dispepsia, disminución de los episodios de diarreas, de nauseas, de flatulencias y meteorismo y una disminución de la hinchazón de abdomen. En España, cerca de 13 millones de personas sufren de intolerancia a la lactosa y los tratamientos existentes, además de costosos, no están cubiertos por la Seguridad Social.

   El estudio, llevado a cabo bajo la dirección médica del doctor Manuel Barrientos a fin de ver la eficacia clínica de Probimel antes de su lanzamiento al mercado, ha demostrado que a medida que se aumenta el tiempo de ingesta de este simbiótico la sintomatología mejora notablemente e incluso algunos de los pacientes notan efectos beneficiosos a las dos semanas, otros tardan dos meses.

   Según la publicación, los lactobacilos vivos de Probimel contribuyen a mejorar la digestión de la lactosa. Una de sus propiedades es que presentan actividad enzimática lactasa, es decir permiten sintetizar esta enzima gracias a su capacidad adaptativa.

   Una de las propiedades más importantes de la cepa de lactobacillus DMG0017 es que son colonizadores; es decir, generan su actividad enzimática alojándose preferentemente en la parte alta intestinal, mejorando sensiblemente el correcto funcionamiento del intestino, desdoblando la lactosa y permitiendo su correcta absorción de forma permanente.

   Los investigadores han destacado que esto supone «un gran avance para los que padecen esta disfunción, ya que, a diferencia de otros tratamientos basados en la ingesta previa de enzimas antes del consumo de alimentos que contienen lactosa, Probimel produce de forma natural una colonia propia que se integra en la microbiota y logra que una dosis diaria sea suficiente para poder tolerar lactosa durante todo el día, por lo que resulta muy cómodo y eficiente».

   Además, al ser colonizador tras la ingesta de este simbiótico durante un periodo de varios meses, es posible ingerir lactosa asimilándola el organismo sin ninguna alteración fisiológica, aun cuando no se haya ingerido la dosis habitual en ese día.

   En términos sencillos la lactosa es el azúcar de la leche. La ingestión de leche produce en muchas personas reacciones adversas como flatulencia, cólicos abdominales, diarreas y vómitos, es lo que conocemos como intolerancia. La principal responsable de estos efectos descritos es la lactosa. Esta molécula es un disacárido compuesto por una molécula de galactosa y otra de glucosa.

   La proporción de este disacárido varía en los distintos tipos de alimentos y también según el tipo de animal que la produce. La enzima responsable del desdoblamiento de la lactosa en glucosa y galactosa es una enzima específica llamada lactasa que se encuentra en la superficie, en el cepillo de las células epiteliales intestinales, especialmente en el intestino delgado alto.

   En la actualidad, los tratamientos existentes están basados bien en la supresión de la dieta de productos lácteos y otros derivados, en la ingesta previa de preparados que se compran en farmacias o en el consumo preferente de alimentos etiquetados como sin lactosa.

   En el primer caso se está limitando nuestra calidad de vida. En el segundo, debemos tener en cuenta que, además de tratarse de medicamentos de efectos temporales limitados y que no pueden usarse permanentemente, su uso no está cubierto por la Seguridad Social por lo que no están al alcance de cualquiera. Por último, si bien existen algunos alimentos legítimos sin lactosa son escasos y de mayor precio, ya que la mayoría lo que realmente hacen es añadir lactosa.

   «Sin duda alguna estamos ante un importante avance en el tratamiento de una de las intolerancias alimenticias más frecuentes de una manera natural, económica y permanente a la vez que fortalecemos nuestro sistema inmunológico», concluye el estudio.



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